De pequeño admiraba y confiaba mucho en toda persona que realizaba alguna labor o trabajo, sea empirico, técnico o profesional. Cosa que ahora, esa admiración y confianza, está por los suelos. Ahh... pero el respeto hacia ellos lo sigo teniendo.
Recuerdo que de niño cuando visitaba a una oficina, consultorio o otro lugar en donde la gente grande trabajaba tenía como que un aferramiento de que lo que ahí se hacía era perfecto, y que el "especialista" es el corregidor o desembaucador, cosa que ahora con mucha pena y mucha critica ("critica constructiva" como lo dirían los que lo enseñan y creo que bastante evolucionada en mí) tengo el permiso a pedir mejores cosas, ser más exigente, dar un punto de vista y/o hasta dar una recomendación. Ya no me dejo llevar por la buena apariencia del lugar -cosa que se los recomiendo- o la buena apariencia de la persona, su titulo o su renombre.
Ya no confío en el trabajo que realiza la gente, no porque los desvalore como personas a un punto de incapacidad, si no que veo en su realización de manera forzada, mecánica y fría una forma inhumana de hacerlo, cosa que lo llamamos en sabiduría popular: "por cumplir"; y creo que ahí debería estar el factor artístico y creativo de las personas. Pues claro, también el otro componente antagonico -el que pide el servicio, la compra o el favor-ya se acostumbró a esta mecánica.
Tal cual día a día voy conociendo más personas, sus trabajos, sus quehaceres, sus pasatiempos... sus vidas en realidad, veo que lo que menos les importa es empatizar, integrar o simplemente querer al otro, a su igual, a su misma especie, a su semejante, dicho cristianamente, a su projimo. Actitud que no se porqué, tal vez sea mi naturaleza humana, repugno y odio. Me parece bien.
No quiero decir que soy un señor perfecto ni mucho menos un moralista para con los actos de los demás, sé que todos nos equivocamos, que también aprendemos y no sé si todos estamos de acuerdo y dispuestos a corregirnos, que necesario creo que lo es. Tampoco quiero generalizar metiendo a todos en el mismo saco, sé que excepciones no faltan. Y esta critica tal vez exista porque antes no haya trabajado mucho, pero creo que si empiezo revisando este tema y luego el trabajo que realice me parece agradable, me guste, haga un bien a las personas, facilite su paso por esta vida, pues bieeen, me siento a gusto.
"...Si carecemos de metas no hay motivación, la ausencia de interés no impulsará a la acción. Así, todo se ejecutará por mera rutina o por el solo hecho de estar vivo, como es el caso del profesional que no anhela mejorar y comprometerse de manera social" - José Cáceres Chaupín
Nada Cotidiano
Lugar en el cual despojo lo nada cotidiano de mí.
jueves, 12 de julio de 2012
miércoles, 11 de julio de 2012
Empezemos
Creo que todos alguna vez hemos querido empezar algo con una fecha especial o con algo relevante, eso, como se darán cuenta también me pasa, o me pasó; el querer empezar a escribir un blog el día de mi cumpleaños o cuando daría inicio a una aventura o algo así. Pero dado las circunstancias escribo en un día que podría llamarlo "normal".
He aquí mi primera pregunta: ¿Por qué escribir en un blog?
Y las respuestas llegan como disparos de ametralladora: Porque quiero, porque cuando escribo en papel este se pierde, porque aveces tengo ganas de escribir y no se en donde, porque me aburre leer cosas en las que me da ganas de decirle al que las escribió: "¡piensa un poquito más a fondo!" o "¡ten algo de empatia pues!", porque quise tener un blog, porque quise tener un lugar donde expresarme y no ser solo escuchado por obligación, porque quería un lugar en donde pueda reescribir sin gastar mucho papel o para no hacer correcciones garabateando borrones para luego escribir arribita de estas que luego de tanto borrón no entender esa bola jeroglífica, porque creo que ya era tiempo, porque pienso en algo para escribir y luego se me va por no saber en donde. Creo que estas son algunas cuestiones de tantas por las que quería y ahora tengo un blog. Y estoy bien.
No sé si estoy equivocado en esto: pienso que escribir un tema o sobre un tema es querer leer algo como te gustaría encontrarlo, cada quien dándole comparaciones, semejanzas, puntos de vista, su critica o hasta su metáfora. Un gran placer...
Y algo que ahora recuerdo es cuando escuché o leí una idea mas o menos así: "Cuando uno quiere escribir las ideas huyen y se escabullen para no ser encontradas, pero cuando uno no quiere escribir las ideas están ahí gritándote ¡ mírame!¡ mírame!". Algunos le llaman a esto falta inspiración, yo lo llamo tener falta de ganas. Pero aun así -todo el que ha querido escribir o lo intentó alguna vez creo que me entiende- la inspiración o las ganas como que se van de uno para dar un paseo y solo regresan cuando no tienes ya ganas de nada.
He aquí mi primera pregunta: ¿Por qué escribir en un blog?
Y las respuestas llegan como disparos de ametralladora: Porque quiero, porque cuando escribo en papel este se pierde, porque aveces tengo ganas de escribir y no se en donde, porque me aburre leer cosas en las que me da ganas de decirle al que las escribió: "¡piensa un poquito más a fondo!" o "¡ten algo de empatia pues!", porque quise tener un blog, porque quise tener un lugar donde expresarme y no ser solo escuchado por obligación, porque quería un lugar en donde pueda reescribir sin gastar mucho papel o para no hacer correcciones garabateando borrones para luego escribir arribita de estas que luego de tanto borrón no entender esa bola jeroglífica, porque creo que ya era tiempo, porque pienso en algo para escribir y luego se me va por no saber en donde. Creo que estas son algunas cuestiones de tantas por las que quería y ahora tengo un blog. Y estoy bien.
No sé si estoy equivocado en esto: pienso que escribir un tema o sobre un tema es querer leer algo como te gustaría encontrarlo, cada quien dándole comparaciones, semejanzas, puntos de vista, su critica o hasta su metáfora. Un gran placer...
Y algo que ahora recuerdo es cuando escuché o leí una idea mas o menos así: "Cuando uno quiere escribir las ideas huyen y se escabullen para no ser encontradas, pero cuando uno no quiere escribir las ideas están ahí gritándote ¡ mírame!¡ mírame!". Algunos le llaman a esto falta inspiración, yo lo llamo tener falta de ganas. Pero aun así -todo el que ha querido escribir o lo intentó alguna vez creo que me entiende- la inspiración o las ganas como que se van de uno para dar un paseo y solo regresan cuando no tienes ya ganas de nada.
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